Robots vs. navegación dinámica: ¿quién coloca hoy un implante con mayor precisión?
La cirugía robótica en implantología ya no es ciencia ficción. Un ensayo clínico randomizado comparó directamente un sistema robótico autónomo con navegación dinámica para instalar implantes dentales. El resultado abre una discusión interesante: el robot consiguió mayor precisión angular, pero eso no significa todavía que sea clínicamente superior.
La pregunta, entonces, ya no es si un robot puede colocar un implante.
La pregunta es si las décimas de milímetro y fracciones de grado que puede ganar justifican entregar parte de la ejecución quirúrgica a una máquina.
Robot vs. navegación dinámica

El estudio incluyó a 40 pacientes que requerían un implante unitario, distribuidos aleatoriamente entre dos técnicas:
- 20 pacientes: cirugía robótica autónoma.
- 20 pacientes: cirugía mediante navegación dinámica.
Un aspecto especialmente interesante es que ambos sistemas utilizaron la misma tecnología de seguimiento óptico. Esto permitió reducir algunas de las diferencias técnicas que habitualmente dificultan comparar distintas plataformas digitales.
Después de la cirugía, los investigadores superpusieron el CBCT preoperatorio y postoperatorio para determinar cuánto se había separado la posición real del implante respecto de la planificación digital.
¿Qué tan preciso fue el robot?
La principal diferencia apareció en la desviación angular:
- Cirugía robótica autónoma: 1,01° ± 0,65°.
- Navegación dinámica: 1,78° ± 1,15°.
La diferencia fue estadísticamente significativa.
Sin embargo, aquí aparece el dato más importante para interpretar correctamente el estudio:
No se encontraron diferencias estadísticamente significativas entre ambos sistemas en la desviación coronal ni en la desviación apical.
Es decir, el robot consiguió un mejor control de la angulación, pero no demostró una superioridad global en todas las dimensiones de posicionamiento del implante.
Mayor precisión... pero también más tiempo

La ventaja angular tuvo un costo en eficiencia.
- Cirugía robótica: 21,52 ± 9,81 minutos.
- Navegación dinámica: 14,27 ± 3,57 minutos.
En este estudio, el procedimiento robótico tomó significativamente más tiempo.
Además, durante los primeros tres meses no se observaron diferencias relevantes en dolor postoperatorio, edema, complicaciones ni éxito temprano de los implantes.
Entonces, ¿Es mejor que opere un robot?
Todavía no podemos llegar a esa conclusión.
El ensayo demuestra algo mucho más específico: un sistema robótico autónomo puede mejorar el control angular respecto de la navegación dinámica en condiciones clínicas controladas.
Pero una mayor precisión matemática no necesariamente significa automáticamente un mejor resultado clínico.
Un implante exitoso no depende solamente de reducir una desviación de 1,78° a 1,01°.
También depende de:
- una correcta planificación tridimensional;
- la posición protésicamente guiada del implante;
- el volumen y calidad de los tejidos;
- la estabilidad de los tejidos periimplantarios;
- la experiencia y capacidad de decisión del equipo clínico;
- y el comportamiento biológico y protésico a largo plazo.
De hecho, los propios autores del análisis publicado en Evidence-Based Dentistry destacan que una diferencia angular inferior a un grado podría no traducirse necesariamente en una diferencia clínicamente visible a largo plazo.
De cirugía a mano alzada a cirugía con robot

Lo interesante es observar cómo ha evolucionado la cirugía implantológica.
Cirugía convencional → cirugía guiada estática → navegación dinámica → cirugía robótica.
Cada tecnología intenta disminuir una fuente diferente de error.
Una guía quirúrgica limita físicamente la trayectoria de las fresas. La navegación dinámica permite modificar el procedimiento mientras muestra en tiempo real dónde se encuentra el instrumental. La cirugía robótica lleva este concepto un paso más adelante: el sistema no solamente indica dónde debemos posicionarnos, sino que puede ejecutar directamente parte del procedimiento planificado.
En teoría, esto permitiría disminuir variables humanas como movimientos involuntarios, fatiga o errores derivados de interpretar una pantalla mientras se ejecuta manualmente la osteotomía.
La verdadera prueba vendrá con los casos complejos
Existe además una limitación importante.
Los pacientes estudiados presentaban condiciones relativamente favorables: implantes unitarios, volumen óseo suficiente, tejidos adecuados y buena higiene oral.
Probablemente donde la robótica resulte realmente interesante será en escenarios donde pequeños errores puedan tener mayores consecuencias:
- atrofias óseas severas;
- múltiples implantes;
- rehabilitaciones de arco completo;
- implantes inmediatos;
- proximidad a estructuras anatómicas críticas;
- o cirugías donde posición y angulación protésica tengan márgenes extremadamente reducidos.
Y precisamente en esos escenarios todavía necesitamos más evidencia clínica.
Hay otro problema: ¿dejaríamos realmente que el robot opere?

Aquí aparece una paradoja particularmente interesante.
Otro estudio publicado prácticamente al mismo tiempo evaluó a 1.055 personas, incluyendo estudiantes de odontología, dentistas y personas sin formación odontológica, para conocer su disposición a recibir tratamientos realizados mediante inteligencia artificial y sistemas robóticos.
Los participantes consideraron que estas tecnologías podían ser útiles, pero su disposición a someterse personalmente a procedimientos robotizados fue considerablemente menor.
Y ocurrió algo inesperado:
los propios dentistas mostraron menor aceptación de los procedimientos robotizados que los estudiantes de odontología y las personas ajenas a la profesión.
Además, mientras más invasivo era el procedimiento, menor era su aceptación.
Esto plantea una discusión quizás tan importante como la precisión del robot:
¿Qué ocurre cuando la tecnología empieza a ser técnicamente capaz de hacer algo, pero nosotros todavía no estamos preparados para entregarle el control?
La confianza, la supervisión humana y la percepción de control probablemente serán determinantes para que estas tecnologías lleguen realmente a nuestros pabellones.
Ese será justamente el tema de una próxima publicación.
¿Estamos cerca de ver robots instalando implantes de manera habitual?
Probablemente todavía no.
La robótica implantológica continúa siendo una tecnología en una etapa relativamente temprana Existen preguntas importantes sobre costos, tiempos operatorios, curva de aprendizaje y, sobre todo, beneficios clínicos a largo plazo.
Pero algo sí parece estar cambiando.
Durante años utilizamos la tecnología principalmente para planificar mejor una cirugía.
Ahora estamos entrando en una etapa donde la tecnología también puede comenzar a ejecutar esa planificación.
Y eso cambia completamente la conversación.
La pregunta ya no es si un robot puede instalar un implante dental.
La pregunta es cuánto control estamos dispuestos a entregarle cuando pueda hacerlo con una precisión igual —o en determinados parámetros, incluso superior— a la nuestra.
Fuentes científicas
Nava P, Laureti A, Sabri H.
Robotic surgery vs dynamic navigation: does greater accuracy make the difference in implant dentistry?
Evidence-Based Dentistry. Publicado el 29 de septiembre de 2026.
Ver publicación en Nature
Wei H, Shu Z, Tian M, Ge Y, Li D.
The Accuracy of Autonomous Robotic Surgery vs. Dynamic Navigation in Implant Placement: An Open-Label, Double-Arm, Randomized Controlled Clinical Trial.
Clinical Oral Implants Research. 2025;36:1486–1497.
Ver estudio clínico original
Sağıroğlu D, Cömert GN, Arısan A.
Ready for robotic dentistry? A comparative study of trust, behavioral intention, and procedural acceptance.
BMC Oral Health. Publicado el 29 de septiembre de 2026.
Ver estudio sobre aceptación de la odontología robótica
